Hoy entrevistamos a James Holland

En esta ocasión nos visita James Holland para hablarnos de su obra Sicilia 1943, editada por Ático de los Libros. James es historiador, escritor, director, productor y presentador de numerosos programas y series de divulgación histórica en la BBC, Channel 4, National Geographic, History y Discovery Channel. También es cofundador del Chalke Valley History Festival, de WarGen.org, una página web de recursos sobre la Segunda Guerra Mundial y miembro de la Royal Historical Society. Aunque seguramente, muchos de vosotros lo conoceréis por la serie Megaestructuras Nazis, donde visita instalaciones pertenecientes a la Segunda Guerra Mundial a lo largo y ancho del planeta.

 

¿Por qué escogiste Sicilia? ¿Qué te atrajo de esta campaña?

En su día, escribí una serie de novelas de acción y aventuras protagonizadas por un personaje llamado Jack Tanner. En ellas, Jack visita diferentes escenarios de la Segunda Guerra Mundial como Noruega, Francia, Creta, el norte de África y Sicilia, entre otras. Siempre me he sentido atraído por esta campaña y ver que nunca se había escrito sobre ella en profundidad me hizo decidirme. Piensa que en 1943 faltaban dos años para finalizar el conflicto y los sucesos se entremezclaban entre diversos frentes. También consideré que el último trabajo importante lo escribió Carlo D’este aproximadamente en 1988. Demasiado tiempo sin aparecer nada nuevo así que me pareció un buen momento para aportar un enfoque diferente. Además, también sentí que este libro reflejaría la evolución de nuestro punto de vista sobre la Segunda Guerra Mundial. He de decirte que no quería escribir un libro que nadie leyese, así que maduré la idea hasta tenerlo claro.

 

Sicilia 1943. El primer asalto a la fortaleza Europa

 

¿Qué papel jugó la inteligencia aliada en la planificación de la operación Husky?

La única información eficaz que obtuvieron los aliados fue la que brindada por los reconocimientos aéreos, sumada a la aportada por la mafia, pero esa es otra historia. Preparar el asalto a Sicilia fue complejo porque todavía se estaba luchando en Túnez, el norte de África y se desconocían las defensas germanas desplegadas por la isla. Y es en ese momento, cuando te estás preparando para la mayor invasión anfibia que el mundo haya conocido, cuando te das cuenta de que no tienes ni idea de lo que te vas a encontrar, convirtiendo a Husky en un gran desafío. ¿Cuántas divisiones afrontarían los soldados enviados a la isla? ¿una división? ¿quizás dos? ¿media docena? Las fotografías aéreas desvelaron la robustez de defensas costeras levantadas en Catania, Siracusa y Augusta, igual que en Messina. Pero desconocían su efectividad, un elemento clave que no debe obviarse. Si lanzas la invasión, no puedes fallar. Debes planificar hasta el más mínimo detalle para reducir al mínimo el riesgo. Conoces muchos detalles pero a la vez, existen muchos otros desconocidos y para mí, ese fue el auténtico desafío.

 

El Alto Mando Aliado recibió fuertes críticas por tomar algunas decisiones que  permitieron la evacuación alemana. ¿Cuál sería el mayor error y el mayor logro aliado durante esta campaña?

Bueno, creo que el mayor error fue que en el área de operaciones del Octavo Ejército se utilizó a la infantería como vanguardia, y visto en perspectiva, fue un error. No puedo atribuirlo a la planificación, pero es una decisión condicionante porque limita el espacio de carga destinado a vehículos, camiones y demás materiales utilizados en el desembarco. Si llenas los barcos de hombres, limitas su avance por las llanuras de Catania hasta alcanzar Messina en el menor tiempo posible. Es decir, tiene infantería, pero no medios para transportarla, así que el avance se reduce a la velocidad de paso, dando tiempo a los alemanes para recolocar sus divisiones mal emplazadas. Esta demora corrige su fallo y les permite crear una línea defensiva coordinada al noreste de la isla siciliana. Obviamente, aunque existe el imperativo de ganar la campaña lo más rápido posible, no se trata de correr, sino de afianzar la conquista.

Sobre la evacuación de las tropas alemanas, creo que se ha exagerado por completo. Bajo mi punto de vista es una falsedad. Lo cierto es que de los 39.500 soldados alemanes que salieron, sólo 25.000 eran tropas combatientes. Es decir, algo menos de dos divisiones. No es una cifra lo suficientemente significativa como para marcar diferencias. Si nos fijamos en las evacuaciones practicadas a lo largo del conflicto, casi todas consiguen su objetivo: Dunkerque, Grecia, Creta o Aníbal, justo al final de la guerra. En este último caso, dos millones de alemanes escapando ante las narices soviéticas en el Báltico.

 

Entonces, con los datos en la mano, ¿se ha mitificado la evacuación?

Todos estos datos nos indican lo fácil que es organizar una evacuación y lo difícil que resulta detenerla. Si nos fijamos en las defensas alemanas del estrecho de Messina, vemos que es difícil encontrar una evacuación más sencilla que esta. Las tropas que se evacuan cuentan con la ventaja del estrecho, lo que permite reducir el tamaño de la línea defensiva que permite la retirada. Sólo tiene una milla y media en su parte más estrecha y dos o tres millas en el punto más ancho, lo que añade lentitud a la operación. Eso sí, dispones de 333 cañones costeros y antiaéreos defendiendo la zona, lo que la convierte en inexpugnable. Por eso no estoy seguro de que los Aliados pudieran haber actuado de otra forma. El terreno siciliano favorece al defensor y penaliza al atacante. Cuando estás en una montaña, en una ciudad o en la cima de una colina y miras hacia el Etna, ves lo conseguido por los Aliados. Entonces te das cuenta de que 38 días para conquistar la isla puede considerarse un éxito.

 

James Holland

 

La sociedad siciliana es muy hermética. En tu libro mencionas la supuesta ayuda mafiosa al avance aliado. ¿Crees que estos contactos dinamizaron la campaña?

En cierto modo beneficiaron a los aliados porque implicó recibir ayuda local en un medio rural prácticamente desconocido. Debemos recordad que, por su carácter isleño, los sicilianos se consideran un tanto independientes. Obviamente dependen de Italia, y están orgullosos, pero pertenecen a un mundo un tanto diferente. A principios del siglo XX, la mafia mandaba en la isla. Mussolini la persiguió con dureza, y a finales de los años 30 consiguió inactivarla. Muchos miembros huyeron a Estados Unidos y aunque persistían en minoría, no tenían el poder  de antaño. Por ese motivo se ha cuestionado su ayuda. Sabemos, por ejemplo, que la Inteligencia Naval de Estados Unidos contactó con Lucky Luciano, y este les ayudó con la vigilancia del puerto de Nueva York, por ejemplo. También sabemos que Vito Genovese trabajaba para Lucky Luciano mientras éste cumplía condena en el estado de Nueva York. Y aunque es cierto que Luciano era siciliano, y que en aquel momento estás organizando una gran ofensiva, no creo que le pidieran directamente ayuda.

Por otro lado, mucha gente que afirma lo contrario. Es el caso de Don Carlo Vizzini, un capo siciliano de la época.  Además, nadie duda del resurgimiento de la mafia una vez conquistada la isla. Si se está organizando una operación como Husky, y se quiere tener éxito, hay que asegurarse de tocar todos los palos. Y eso incluyó a la mafia, que, como era lógico, deseaba vengarse de Mussolini. Piensa que el jefe del gobierno militar aliado y de los asuntos civiles en Palermo era Charles Poletti, en su día ex gobernador de Nueva York. Y su asesor número uno no fue otro que Vito Genovese, mano derecha de Lucky Luciano mientras cumplió condena en Nueva York. Demasiadas coincidencias. Por decirlo de forma entendible, Estados Unidos tocó todas las puertas. Así que, si tenían que colaborar con la mafia, no se lo pensarían dos veces.

 

¿Fue Sicilia un campo de pruebas para el Día D?

Hasta cierto punto, sí. No era el objetivo principal, pero los aliados querían sacar a los italianos de la guerra y controlar el Mediterráneo. En aquel momento aún era pronto para la invasión normanda aunque se extrajeron muchas lecciones prácticas implementadas en el diseño del Día D. Piensa que en aquel momento EEUU aún no había desplegado ni un solo ejército de campaña, ni en el Pacífico ni en ningún sitio, así que el 7º Ejército se convirtió en el primero. Se debían realizar muchas pruebas y ensayos, y no solo en cuanto a su capacidad de combate, sino también logística y operativa, como por ejemplo el envío de tropas aerotransportadas.

 

Ya que lo mencionas te preguntaré por ellas y el uso de planeadores

La orografía siciliana dificultó el uso de los planeadores y los americanos prefirieron utilizar sus C-47, lo que afloró un problema añadido. Se da la paradoja de que en 1943, tripulaciones escasamente preparadas condujeron a unas de las tropas mejor entrenadas hasta el campo de batalla. Y eso fue un problema porque nadie comprendió su verdadera importancia. Todas las operaciones británicas salieron mal. De 147 planeadores lanzados tan solo cuatro alcanzaron su objetivo, aunque finalmente consiguieron tomar el puente designado. En comparación con los desembarcos, estos últimos consiguieron sus objetivos lamentando tan solo 1 muerto y 2 heridos. El uso aerotransportado fue un error. El terreno es agreste y además existen demasiados muros de piedra. No hay nada que haga pensar que utilizar planeadores sea una buena idea. Y no obstante, los enviaron. Disponían de fuerzas aerotransportadas y, claro, debían usarlas. Llegado el momento, dieron ese “salto de fe” y lo intentaron, pero no les funcionó. Las tropas lucharon con determinación pero bajo mi punto de vista, se enfatizó su papel. Deberían haber utilizado comandos costeros y tipo SAS. Así que bajo este punto de vista, Husky dejó grandes lecciones, costosas pero significativas, sin lugar a dudas.

Junto a James Holland al finalizar la entrevista

 

Por último, es inevitable hacer un guiño a la serie Megaestructuras Nazis. De todas las instalaciones que has visitado, ¿cuál resaltarías?

Déjame decirte que lo mejor de grabar esa serie fue poder visitar unos lugares tan extraordinarios, a los que como historiador y escritor nunca hubiera podido acceder. En primer lugar destacaría el bunker para U-Boot Valentín, en Bremen. Una construcción tan grande como inútil. Su construcción provocó infinidad de muertes y no sirvió de nada. Otra que me impresionó fueron las baterías navales alemanas en el Círculo Polar Ártico. Unas instalaciones que, a día de hoy, funcionan. Puedes mover los cañones, usar los paneles de control, etc. Fueron construidas por mano de obra esclava rusa y son un claro ejemplo de la megalomanía del Tercer Reich. Construyeron un vasto imperio que no pudieron mantener. Y esta batería es un claro ejemplo de ello. Un sistema de cañones costeros increíblemente caros, con un alcance de 25 millas, levantados en el Círculo Polar Ártico. Una auténtica locura. Además, en este caso, visitarlo es un lujo al alcance de pocos. Normalmente, sueles ver búnkeres en ruinas, pero estas instalaciones están completas. Aún tiene los pequeños ferrocarriles internos, los sistemas para transportar los proyectiles desde el cargador hasta el arma, el cañón puede controlarse electrónicamente… Es alucinante. Y además está situado en un lugar tan remoto como el Ártico. Y pese a ello, los alemanes consiguieron mantenerlo operativo. Para mí son las dos estructuras que representan hasta qué punto, el régimen nazi vivía en una realidad paralela.

 

 

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