Hellmut Von Leipzig, conductor de Rommel

Hellmut Von Leipzig se convirtió a los 20 años de edad en el chófer personal del Mariscal Erwin Rommel durante su estancia en el AfrikaKorps. Una gran responsabilidad para alguien tan joven, aunque como él ha dicho “se estableció una gran relación de confianza entre Rommel y yo”. No en vano, la vida del mariscal estaba en manos de la pericia de Hellmut.

Hellmut Von Leipzig nació el 18 de Julio de 1921 en la localidad de Keetmanshoop, Namibia. En 1904 su padre había sido destinado como oficial de marina en la colonia alemana, en donde conoció a su madre y se estableció como granjero. Hellmut pasó su infancia allí hasta 1937 cuando hizo su primer viaje a Alemania, ya que su familia lo envió a Nuremberg para cursar estudios de ingeniería. En esa época, el país vive momentos muy convulsos: Alemania vive inmersa en una gran crisis como consecuencia del Pacto de Versalles y finalmente, cuando en 1939 estalla el conflicto, se presenta como voluntario para ir al AfrikaKorps porque “quería volver a África”. En octubre de 1940 llega como sargento a su querido continente. Poco después, a principios de 1941, Erwin Rommel es nombrado comandante supremo de las fuerzas alemanas en el norte de África. El chófer que tenía por aquel entonces resultó herido y fue sustituido por otro que solamente estuvo al servicio de Rommel 24 horas (No pudo aguantar la presión a la cual se veía sometido).

Hellmut en el Afrikakorps

Fuente de la fotografía: pinterest.com

Un oficial recordó que entre las tropas había un tal Hellmut que era nativo de Namibia y lo convocaron al día siguiente a las 6 de la mañana para realizar una prueba. Aquel día quedó marcado para siempre en su memoria: Se encontraban cerca de Tobruk, un enclave que en aquel momento se encontraba tomado por las fuerzas británicas. Como era su costumbre, Rommel quería inspeccionar el frente, por lo que le pidió que lo llevara en su coche hasta esas posiciones. El mariscal tenía ganas de llegar cerca para poder observar a las tropas enemigas y no paraba de decirle “Siga, siga”. Hellmut iba conduciendo cuando de repente se fijó en un extraño montón de tierra y frenó el coche. Habían entrado en un campo de minas antitanque!!. Rommel le preguntó si se veía capaz de atravesarlo y se bajó del vehículo, caminando por delante e indicándole los sitios en donde se encontraban los explosivos. Una vez superado este obstáculo, se encontraron bajo fuego de artillería inglesa. Sólo cuando dos neumáticos del coche reventaron por culpa de la metralla, Rommel dio orden de dar media vuelta y Hellmut volvió sobre sus pasos, recorriendo de nuevo el campo de minas por el mismo camino que había empleado: Había superado con buena nota la prueba y ya era el nuevo chófer del mariscal.

Hellmut junto a Rommel y Bayerlein

Fuente de la fotografía: ww2incolor.com

Allí siguió prestándole sus servicios hasta marzo de 1943 cuando tras la derrota del Afrikakorps le acompañó hasta un campo de aviación cercano a Túnez. Rommel se despidió de él y le dijo “Te vas a una academia militar en Alemania, lo he dispuesto todo”. En Plattenburg se gradua como teniente y prosigue su servicio en la División Brandenburg. Grecia, Yugoslavia y el Frente del Este son los destinos por los que va pasando, hasta que finalmente es apresado por el Ejército Rojo en mayo de 1945. El temperamento de Hellmut le hace intentar fugarse primero desde el tren que lo conduce hasta Rusia y posteriormente en el campo de concentración en donde se encuentra recluido, aunque no consigue su objetivo. No es hasta el mes de octubre de 1955, diez años después de concluir la Segunda Guerra Mundial, que es liberado tras el viaje del canciller Adenauer a Moscú (es de los últimos en volver). Tras regresar a Alemania, conoce a la que es su mujer Sigrid Bender en Stuttgard y al año siguiente, en 1956, viaja hasta Argentina para ver a su hermano Gernot, y desde allí, se desplaza hasta Namibia, en donde trabaja como capataz en diversas explotaciones hasta que finalmente adquiere una finca y construye su propia granja en el año 1962.

Hellmut estacionado junto a Rommel

Fuente de la fotografía: pinterest.com

Tras su llegada, Hellmut se implica de lleno en su comunidad y participa en diversos proyectos de ayuda y cooperación. En 1986 funda la Asociación Cultural Alemana de Namibia (Deutschen Kulturrat) que preside hasta 1997. Tampoco se ha olvidado del problema del acceso a la educación en su país, siendo miembro de la AGDS (Arbeits- und Fördergesellschaft der Schulvereine in Namibia) y participando también como Caballero de la Orden de San Juan en la construcción de una escuela en la población de Otavi que alberga a 100 estudiantes. Como él mismo ha reconocido en una entrevista, no tiene pensado volver a Alemania “por nada del mundo” ya que se considera Namibio.

Queremos agradecer profundamente a nuestro amigo y seguidor Guille Von Leipzig y a su familia el habernos facilitado la información necesaria para redactar este artículo. Muchas gracias por todo, Guille.

Recientemente hemos conocido la noticia del fallecimiento de Hellmut. Os dejamos enlace a la noticia

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10 comentarios sobre “Hellmut Von Leipzig, conductor de Rommel

  • el marzo 11, 2017 a las 8:13 pm
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    Gracias por este fantástico articulo ilustrativo. Una pregunta…..es verdad que Rommel tenía varios chofers en Africa ? y que uno de ellos se apellidaba Seitle ?, agradeceré su respuesta.

    Saludos

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    • el marzo 12, 2017 a las 10:48 am
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      Gracias por tu comentario Joaquin. Rommel tuvo diferentes conductores tanto en África como también en Europa. Quizás los más conocidos son Rudolf Schneider y Hellmut Von Leipzig. No tengo constancia de Seitle, pero me pondré a buscar a ver qué encuentro de él. Quizás fue el conductor que resultó herido o el que duró 24 horas en el puesto y al que sustituyó Hellmut. Miro y veo a ver qué encuentro. Saludos

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  • el noviembre 16, 2016 a las 7:03 pm
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    Increible historia de su vida…..Que experiencia……Gracias por informar acerca de estos grandes hombres y soldados…Saludos..

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    • el noviembre 20, 2016 a las 9:44 pm
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      Una gran historia. Tuvo el privilegio de estar viviendo grandes momentos en primera persona. Gracias por tu comentario Rosa María, Saludos.

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  • el mayo 25, 2015 a las 4:49 pm
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    Impresionante artículo!. Hay personas en la Segunda Guerra Mundial que a veces pasan desapercibido y en cambio tuvieron una labor bastante trascendental que los hicieron muy grandes. Hellmut es de esas personas y al hacer esta publicación le hacéis un gran homenaje. No sé si Hellmut vive aún, pero si viviera, tendría muchas cosas que preguntarle.
    Gran trabajo!!.

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    • el mayo 25, 2015 a las 5:43 pm
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      Así es, Sergio. Y éste es precisamente el espíritu de nuestra página, el de acercar estas grandes historias que han pasado desapercibidas y el de estos personajes que aunque estaban en primera línea tienen un papel injustamente relegado por la historia. Hellmut conoció a Rommel como persona, más allá del personaje. Y Rommel (de esto no tengo la más mínima duda) confiaba en él, como durante el episodio del campo de minas en que lo guió por su interior hasta rebasarlo para poder acercarse a posiciones enemigas. Tampoco dudo del aprecio que sentía hacia Hellmut, y la prueba la tienes cuando se separan en Túnez ya que se preocupa por su futuro al enviarlo a una academia militar. Imagínate por un momento la multitud de momentos que compartieron y la sensación que debió de tener Hellmut de no estar tan solo contemplando la historia, sino escribiéndola en letras mayúsculas. Ha sido afortunado por vivir esta experiencia, pero yo también creo que Rommel fue muy afortunado de tener a Hellmut a su lado. Gracias por seguirnos, un saludo

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  • el mayo 22, 2015 a las 10:11 pm
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    Felicitaciones por la excelente historia, trato de imaginar lo que tuvo que experimentar Hellmut ese primer día con Rommel, la adrenalina del momento, la responsabilidad enorme… Se agradece mucho la disponibilidad para compartir lo que ha vivido, nos deja ese legado de primera fuente que no tiene comparación.

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    • el mayo 23, 2015 a las 6:01 am
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      Lo que debió de experimentar es inimaginable. Hellmut pertenece a ese grupo de hombres que aunque es consciente del peligro tiene la suficiente experiencia como para poder sortearlo sin dificultades. Piensa que la vida en su país de nacimiento no era como la vida que podía llevar cualquiera de sus compañeros en Europa. El haber conducido por pistas de tierra durante muchos años le daba una gran ventaja. Estaba acostumbrado al terreno y lo utilizaba en su favor. Rommel captó enseguida que la experiencia de Hellmut podía darle lo que otros no podían.

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  • el mayo 22, 2015 a las 6:10 pm
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    Tuvo que ser un honor servir al lado del mejor de los generales de la ww2

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    • el mayo 22, 2015 a las 6:13 pm
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      Tienes razón Javier, Hellmut estuvo al lado de un personaje mítico y tuvo el honor de vivir la historia de primera mano. Gracias por tu comentario, un saludo

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