El campo de Island Farm

El campo de Island Farm albergó a prisioneros alemanes en el sur de Gales tras el Desembarco de Normandía. El que fue una fábrica de municiones en su inicio acabó por albergar a militares alemanes de alto rango

En la localidad galesa de Bridgend está situado el que fue campo de prisioneros 198, un lugar al que eran trasladados los soldados y oficiales alemanes capturados a partir de 1944. Las instalaciones utilizadas para albergarlos no se construyeron expresamente para ese fin, sino que habían tenido diferentes usos a lo largo del tiempo: En 1938 se construye una fábrica de municiones para la ROF( Real Fábrica de Artillería). La fábrica se diseña en dos secciones, una de ellas trabaja para el Almirantazgo y en la otra se producen y almacenan proyectiles que se distribuirán por los frentes. Durante la época del Blackout, surge la necesidad de poder instalar a las mujeres de los trabajadores cerca de la factoría, ya que para ellas es bastante complicado el desplazarse hasta el lugar donde trabajan sus maridos. En ocasiones, estos viajes se realizan desde distancias considerables y suponen un gran esfuerzo para las familias. Así pues, se destinan unos terrenos cercanos a la carretera A48 para construir unos barracones de madera que pueda albergarlas. Aunque en un principio parece una buena idea, las deficiencias del proyecto hace que los barracones queden en desuso ya que las mujeres prefieren las penurias del viaje a tener que vivir en ellos.

Plano del campo de Island Farm

Fuente de la fotografía: Hut9.org

Preparando el Desembarco de Normandía

En octubre de 1943 se vuelve a pensar en Island Farm cuando empiezan los preparativos para el Día-D. Se quieren utilizar los barracones para acantonar a parte de las tropas que han de participar en el desembarco. Aunque todo lo que envuelve a la Operación Overlord está sumido en el más oscuro de los secretos, hasta el pueblo de Bridgend llega la noticia de que el General Dwight D. Eisenhower visita las instalaciones y da un discurso a las tropas subido en lo alto de un camión, en el que les asegura que con su ayuda ganarán la guerra a los alemanes. Los días van pasando y el campo cumple con su función: Cada vez van llegando más tropas y se van almacenando más pertrechos hasta que una vez realizado el desembarco vuelve a quedar vacío de nuevo. Pero no por mucho tiempo: El ejército aliado irrumpe en Europa y avanza hacia Berlín. Una de las consecuencias es la captura de soldados alemanes a los que se tiene que ubicar en campos de prisioneros. Y una de las localizaciones en las que se piensa como destino es precisamente Island Farm.

Primeros prisioneros en Island Farm

En un principio van llegando sin ningún tipo de distinción entre ellos. Oficiales y soldados conviven en las mismas instalaciones y los primeros habitantes del campo son los que realizan las tareas de acondicionamiento del mismo: Se acomodan los barracones, colocan alambradas, etc). En Noviembre de 1944 la Oficina de Guerra decide que el campamento es demasiado “confortable” para los soldados que no tienen graduación, por lo que se decide que solamente albergue a oficiales. Una noche, un gran contingente de oficiales alemanes es conducido en tren hasta una estación cercana. Como no hay transporte para conducirlos los 2km que separan los andenes del campo, los oficiales se niegan a caminar con su equipaje y se plantan. En ese momento, el jefe de estación sale de la oficina vestido con su uniforme (abrigo largo con motivos dorados) y los oficiales alemanes lo confunden con un alto cargo del ejército aliado, obedeciendo las instrucciones que imparte.

Columna de prisioneros alemanes

Fuente de la fotografia: radiomarconi.com

La vida en Island Farm

La vida en el campo era rigurosa: A las 6:00h de la mañana se despertaba a los presos y se aseaban en condiciones bastante precarias ya que compartían espacio cada 30-40 personas. A continuación se les conducía a tomar un desayuno y a las 9:00h tenían que formar ante los barracones asignados, momento en el que los oficiales británicos hacían un recuento. Hasta las 17:00h participaban en trabajos de mantenimiento general como carpintería, fontanería..etc. por los que no cobraban en dinero, pero se les daban unas fichas de plástico que podían cambiar en una tienda situada en el campamento por productos como cigarrillos. Alguno de ellos eran trabajadores cualificados y se dio el caso de uno que fabricaba unas sandalias de cuero muy apreciadas por los habitantes del pueblo. Según la convención de Ginebra, no podía obligarse a los prisioneros a realizar tareas manuales, aunque algunos se presentaban voluntarios para ello: Ello constituía un medio de salir de las instalaciones y les permitía relacionarse con el exterior. Algunos trabajaban en granjas cercanas, otros en una perrera y otros se dedicaron a limpiar playas de trampas antitanque que habían sido dispuestas en previsión a una invasión alemana (Operación León Marino). También se les utilizaba para despejar carreteras y caminos después de intensas nevadas. Entre las 18:00h y las 22:30h los prisioneros se dedicaban al tiempo libre: pintura, jardinería, práctica de deportes e incluso interpretaban obras de teatro. Estas tareas estaban coordinadas por los propios prisioneros y en ocasiones servían como maniobras de distracción para la preparación de planes de fuga, como el realizado el 10 de marzo de 1945 cuando cerca de 70 prisioneros lograron escapar del campo.

Prisioneros de alto rango trabajando en una granja: Martin Eisenbeck,Erich Alfred Breuning y Werner von Boltenstern

Fuente de la fotografia: tumblr.com

Pero la vida en el campo tenía también un lado bastante sombrío: La mayor parte de los oficiales no toleraban críticas contra la política llevada a cabo por Hitler. El hecho de cuestionar el rumbo de la guerra ponía en una difícil situación a aquel que opinaba en ese sentido: Dos oficiales alemanes fueron golpeados por sus compañeros por negarse a enviar una tarjeta de felicitación a Hitler en el día de su cumpleaños y tuvieron que ser hospitalizados en el hospital de Bridgend. En otra ocasión, un grupo de oficiales amenazaron a un capellán que también estaba prisionero como ellos y le dijeron que si no les prestaba el pequeño local que tenía asignado como iglesia para convertirlo en un gimnasio, lo tomarían por la fuerza, por lo que el comandante del campo tuvo que poner vigilancia a la entrada del recinto y posteriormente trasladar al capellán a otro campo debido a las amenazas. El caso más famoso que sucedió en el campo fue la muerte de Otto Iskat. Este oficial administrativo de 53 años de edad cometió el error de comentar que la guerra no iba por buen cauce y que no tenía sentido nada de lo que estaba sucediendo. Sus compañeros de barracón, bastante más jóvenes que él, le propinaron una paliza que acabó por agravar su estado de salud (parecía problemas cardiacos y enfermedades circulatorias), falleciendo el día 26 de enero de 1945.

El final de Island Farm

Debido a la fuga de prisioneros que sucedió el 10 de marzo de 1945, los 1634 prisioneros que quedaban en el campo fueron trasladados al campo de prisioneros 181. Como se había realizado a través de un túnel, se tomó esta medida de precaución por si habían más galerías sin descubrir dentro del recinto. Island Farm se pasa a denominar Campo Especial XI y se destina para albergar a oficiales alemanes de alta graduación capturados la mayor parte de ellos en Francia. Todos los oficiales que llegan cumplen unos patrones determinados: O son objeto de investigación por su participación en crímenes de guerra, o bien han de comparecer como testigos en juicios o están pendientes de ser extraditados a países que los reclaman para comparecer como acusados ante un tribunal de guerra. De hecho, muchos de ellos participaron posteriormente en los juicios de Nuremberg. Aunque la fecha oficial de su inauguración fue el 17 de noviembre de 1945, los primeros llegan el día 6 de junio de 1946. Como ejemplos de ilustres prisioneros del campo podemos citar a los Generales Von Rundstedt, Manstein, y Kleist. Finalmente, en el mes de mayo de 1948 se cierra el campo con las últimas devoluciones de prisioneros de guerra a Alemania. En la actualidad solo queda en pie un edificio del campo llamado Hut 9, precisamente el sitio desde donde se inició la fuga del 10 de marzo. Este pabellón se salvó al ser catalogado en el año 1990 debido a su importancia histórica. Todos los demás edificios fueron demolidos en 1994 para ampliar un parque científico existente.

Pabellón Hut9 en la actualidad

Fuente de la fotografía: walesonline.co.uk

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