La firma de Reims

El 7 de mayo de 1945 se firmó en la localidad francesa de Reims la capitulación alemana que ponía fin a su participación en la Segunda Guerra Mundial. Durante los días previos se habían ido sucediendo diversas rendiciones en diferentes ciudades alemanas (el 2 de mayo Berlín, el día 3 Hamburgo…etc). El día 4 el mariscal británico Bernard Montgomery recibe una capitulación parcial de manos del almirante Hans Georg von Friedeburg (la intención de Von Friedeburg era ganar tiempo para que un gran número de tropas y civiles alemanes escapasen de las zonas que iban conquistando los soviéticos). Montgomery acepta la rendición pero tal como cuenta posteriormente hizo esperar un buen rato a la delegación alemana para conocer su respuesta, tan sólo verles sufrir al saberse en manos soviéticas si finalmente no se aceptaba la propuesta. Es finalmente a las 02:41 h del 7 de mayo cuando se celebra la ceremonia de la rendición en los locales de la SHAEF de Reims (en el edificio de una pequeña escuela). El general alemán Alfred Jodl firma ante el teniente general Bedell Smith que «Todas las fuerzas bajo el mando alemán cesarán las operaciones activas a las 23:01 horas, hora de Europa Central, el 8 de mayo de 1945».

Fuente de las fotografías: life.time.com

Stalin entra en cólera al comprobar que el mayor peso en la ceremonia es llevado por los aliados occidentales y exige que se realice una ante el ejército soviético aduciendo varias excusas como las elevadas pérdidas soviéticas en el conflicto, por lo que al día siguiente 8 de mayo (9 de mayo si tenemos en cuenta la diferencia horaria) se celebra una nueva ceremonia en la localidad alemana de Karlshorst. Allí, el mariscal Wilhelm Keitel, el almirante von Friederburg y el general Stumpf firman un nuevo documento ante el mariscal soviético Gueorgui Zhúkov a las 0:16h. Os dejamos unas fotografías del archivo de la revista life en las que se muestran los preparativos de la firma de Reims y el acto de capitulación.

Durante aquellos días se dieron varios episodios un poco esperpénticos, como el que protagonizó uno de los personajes más controvertidos del régimen nazi, Hermann Göring, quien intentó por su cuenta entablar negociaciones con el propio Eisenhower, para lo que se entregó con la esperanza de poder tener un trato de favor para él y su familia.

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