Thomas Alexander Baker

El soldado Thomas Alexander Baker nació el 25 de junio de 1916 en la localidad de Troy, Nueva York. Como muchos jóvenes de su época, una vez que finaliza sus estudios y obtiene el graduado, toma la decisión de alistarse en el Ejército. Así pues, en el mes de octubre de 1940 se dirige a la oficina de reclutamiento que hay en la ciudad y firma los papeles. Thomas es adscrito a la Compañía A, perteneciente al 105 Regimiento de la 27 División de Infantería. Tras un periodo de entrenamiento básico, es enviado a luchar a Saipán, en las Islas Marianas.

Thomas Alexander Baker

Fuente de la fotografía: blog.usamm.com

La situación que se encuentran cuando desembarcan el 17 de junio de 1944 no tiene nada que ver con lo que han experimentado hasta aquel momento. A la dureza del terreno por el que se mueven y del clima que los acoge, se suma la feroz resistencia que los soldados japoneses realizan. Su Compañía está intentando a avanzar, pero se encuentran con una posición defendida por varios nidos de ametralladoras hacen que sus intentos no progresen. Baker no se lo piensa dos veces y tras conseguir un bazooka empieza a avanzar solo para enfrentarse al enemigo. Aunque los nidos de ametralladoras centran todo el  fuego en él, van cayendo uno detrás de otro y los Marines pueden seguir adelante. El día 2 de julio destruyó otros 3 nidos de ametralladoras y mató a 2 oficiales y 10 soldados japoneses. Tras lograr esto, sigue adelante y a unos 500m. se encuentra con un grupo de 6 soldados camuflados a los que también neutraliza.

Marines asaltando Saipán

Fuente de la fotografía: blog.usamm.com

Pero la acción por la que se le recuerda se origina el día 6 de julio, cuando el Teniente General Yoshitsugu Saito, que estaba al cargo de la defensa de Saipán, organiza una última carga Banzai a la desesperada. Las tropas americanas son sorprendidas por el ataque de los kamikazes japoneses. A las 3 de la madrugada del 7 de julio, Thomas se encuentra junto a sus compañeros cuando una granada estalla en la trinchera donde se resguardan. A pesar de las heridas causadas en una pierna, continua disparando contra la gran masa de japoneses que se avalanzan sobre sus posiciones. Es tal la cantidad de soldados atacantes, que Thomas se queda sin municiones y salta fuera de la trinchera utilizando el fusil como si fuera una maza para poder seguir defendiéndose. Un compañero suyo lo encontró arrastrándose por el suelo debido a sus heridas y cargó con él para llevarlo a posiciones seguras. Cuando llevaban recorridos unos 120 m., un oficial japonés atravesó con su katana al portador y a él le produjo una herida en el pecho, dándolo por muerto. Poco después, un Capitán del Batallón 249th llamado Bernie Toft intentó ayudarle, aunque recibió un disparo en el estómago.

Marines preparándose para resistir a soldados japoneses en Saipán

Fuente de la fotografía: avalanchepress.com

Las últimas personas con las que Thomas habló fueron el Sargento C.V. Patricelli y el Sargento John McLoughlin. Ambos se ofrecieron para llevárselo, aunque él rehusó diciendo que era demasiado tarde. Thomas les pidió un cigarrillo y un arma cargada para poder disparar. Patricelli le dió el cigarrillo y McLoughlin le entregó una Colt 45. Mientras se iban alejando se quedaron con una imagen: Thomas estaba recostado en un poste telefónico donde lo habían acomodado, con el cigarrillo en una mano y la pistola en la otra. Al cabo de dos días, Patricelli y otro Sargento llamado Mario Occhienero estaban identificando los cuerpos de los soldados americanos fallecidos. Cuando llegaron al lugar donde Patricelli y McLoughlin habían dejado a Thomas vieron que éste estaba muerto: Aún sostenía el cigarrillo parcialmente consumido y la Colt sin municiones. Ante él yacían los cuerpos de 8 soldados japoneses. En cuanto al Capitán Bernie Toft tampoco había tenido mucha suerte y yacía herido de muerte cerca del lugar donde fue alcanzado por el disparo que recibió mientras transportaba a Thomas. Un Sargento llamado Robert W. Smith lo encontró consciente y puedo hablar con él. Toft le pidió que se quedara a su lado para evitar que los japoneses pudieran encontrarlo con vida y Smith le acompañó en sus últimos instantes cumpliendo así con su promesa. Como reconocimiento a estos hechos, Thomas Baker fue ascendido a Sargento a título póstumo. Asimismo, el día 9 de mayo de 1945 le fue concedida la Medalla de Honor. Sus restos descansan en el Cementerio Nacional Saratoga, en Schuylerville, Nueva York.

Tumba de Thomas Alexander Baker

Fuente de la fotografía: findagrave.com

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