El soldado Wojtek

Una de las historias más curiosas que hablan de la participación de animales en los ejércitos que lucharon durante la Segunda Guerra Mundial es la del soldado Wojtek, un oso que formó parte de la 22 Compañía de Artillería del Ejército Polaco.

El día 1 de septiembre de 1939 Alemania invade Polonia y 16 días más tarde, el 17 de septiembre, los ejércitos rusos hacen lo mismo por la parte este del país. El pacto firmado entre los ministros alemán Von Ribbentrop y ruso Molotov había producido una tenaza que posibilitó que en poco espacio de tiempo Polonia quedara fuera de juego. Una de las consecuencias es la captura de miles de soldados polacos por parte del ejército rojo y su traslado a campos de prisioneros situados en Rusia. Posteriormente, en 1941, la Alemania nazi pone en marcha la llamada “Operación Barbarroja”, lo que posibilita un acuerdo entre el gobierno polaco en el exilio y Stalin que se traduce en la liberación de los prisioneros que habían sobrevivido a las duras condiciones en las que habían sido recluidos. La mayor parte de este contingente es trasladado hacia Oriente Medio en donde es acogido por los británicos.

Uno de estos convoyes se encuentra camino del Líbano en la frontera que divide Irán e Irak. Los vehículos van avanzando por una zona montañosa situada entre Hamadan y Kangavar cuando de repente se encuentran con un niño hambriento que les pide comida. El pequeño se encuentra cansado y desnutrido y los soldados que le atienden se fijan en que lleva un saco en la espalda del que asoma un cachorro de oso. El chico les explica que lo había encontrado en una cueva y que unos cazadores habían matado a la madre del osezno y él se lo había llevado consigo. Los soldados se quieren hacer cargo del animal y ofrecen al chico comida y chocolate a cambio del cachorro, aunque no consiguen convencerle. Finalmente, un bolígrafo que se  convierte en navaja obra el milagro y el niño accede al cambio. El osezno es adoptado y le ponen el nombre de Wojtek. A partir de ese momento, Wojtek es recibido dentro del grupo con un cariño especial y todos procuran darle las máximas comodidades posibles, aunque se plantean varios problemas resueltos con mucha astucia por parte de los soldados. Por ejemplo en la alimentación: Los soldados renuncian a una parte de su ración de leche condensada que mezclada con agua se convierte en la primera dieta que recibe. Una botella vacía de vodka hará las veces de biberón y un pañuelo al que se le practica un pequeño agujero se convierte en una improvisada tetina.

Wojtek con su nueva familia

Fuente de la fotografía: io9.com

Wojtek va creciendo y empieza a participar más activamente en la vida diaria de la compañía. Cuando hay que hacer un desfile camina erguido sobre sus dos patas traseras y cuando hay que desplazarse en un vehículo, lo hace sentado como cualquier otro soldado. Va dejando atrás la dieta a base de leche condensada y se le procura una ración que es el doble de la suministrada a cualquier soldado debido a su tamaño y en la que se integran verduras, frutas, miel e incluso se incluye alguna que otra cerveza. Wojciech Narebski, un joven soldado de 17 años que fue destinado en la unidad donde servía Wojtek, recuerda este hecho y lo justificaba diciendo que “Para él, una botella no era nada. Pesaba 200 kilos, no se emborrachaba”. Incluso llega a decir que pedía cigarrillos que luego se comía. Para sus compañeros, según Narebski, Wojtek supuso una distracción y una gran ayuda psicológica, puesto que “Para las personas que estaban lejos de sus familias y de su patria, era un apoyo”.

Wojtek en un camión con el emblema de su compañia

Fuente de la fotografía: io9.com

Pero llega el momento de partir de este entorno idílico hacia la guerra y su unidad es destinada a Italia. Cuando llegan al puerto de Alejandría para embarcarse, las autoridades británicas no permiten que Wojtek suba con sus compañeros, porque sus ordenanzas prohíben el transporte de animales junto a las tropas. Y una vez más, sus compañeros hacen gala de su ingenio para salvar la situación, inscribiéndolo como soldado en el Ejército Polaco y proporcionándole documentación en regla, tras lo cual, la persona encargada de dejarlo subir a bordo no tiene más remedio que admitirlo. Una vez llegan a Italia, la Compañía llega hasta Monte Cassino, lugar en donde se libra una de las batallas más conocidas de la contienda. Los alemanes se han atrincherado en la Abadía y los aliados luchan por tomar la posición. Las posiciones desde las que se lucha están situadas en lugares de difícil acceso y el abastecimiento se ha de realizar utilizando mulas de transporte. Nada más llegar, y mientras se están descargando cajas de material para cargar sobre los lomos de los animales, Wojtek se pone a dos patas e intenta tocar las cajas que están aún cargadas en el camión. Este gesto es interpretado por los soldados como que Wojtek les está diciendo que él también puede ayudar a transportar los pertrechos. Y dicho y hecho, prueban de ponerle una caja encima y para sorpresa de todos, la lleva perfectamente. A partir de ese momento, Wojtek es designado con rango de Ayudante de Artillería y es el encargado de llevar las cajas más pesadas a las líneas del frente, tarea que realiza con gran desempeño incluso bajo intenso fuego. La imagen de Wojtek acarreando el peso sirve de inspiración para un soldado que dibuja la imagen y se convierte en la insignia oficial de la Compañía: Su silueta cargando un proyectil de artillería sobre fondo verde.

Wojtek embarcando

Fuente de la fotografía: io9.com

Una vez finalizada la guerra, la Compañía va a Gran Bretaña, después a Glasgow y finaliza su periplo en la localidad Escocesa de Berwickshire, en donde es desmovilizada. El día 17 de noviembre de 1947 es licenciado del ejército y llega al que sería su destino final: El parque zoológico de Winfield Park, en donde es visitado regularmente por sus ex-compañeros de fatigas. Algunos de ellos saltaban las vallas que lo separaban del público y jugaban con él haciendo combates de lucha libre, tal y como a él le gustaba jugar cuando estaba en Palestina. Según comentó Narebski en una entrevista, las autoridades comunistas de Polonia intentaron llevar a Wojtek a un zoológico polaco debido a su enorme popularidad, aunque sus antiguos compañeros hicieron todas las gestiones necesarias para impedirlo. El estado anímico de Wojtek iba cada vez peor: Las visitas de sus ex-compañeros eran menos frecuentes y el hecho de estar recluido hacían merma en su carácter y a medida que pasaba el tiempo estaba más apático. Finalmente, el día 15 de noviembre de 1963, Wojtek falleció a la edad de 22 años. Diversas estatuas erigidas en su memoria en el Instituto Sikorski (Londres), en el Canadian War Museum, o una placa que se descubrió en el Zoológico de Edimburgo, en una ceremonia a la que asistieron varios de sus ex-compañeros, guardan la memoria del que fue uno de los mejores soldados del Ejército Polaco.

Soldados de la 22 Compañía jugando con Wojtek

Fuente de la fotografía: pl.wikipedia.org

Recientemente la agencia de noticias AP ha publicado la noticia de un oso que fue encontrado jugando con una granada de mortero en el zoológico de la ciudad polaca de Poznan.

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