Hoy entrevistamos a José Luis Muñoz

Hoy os traemos una entrevista con José Luis Muñoz Jimeno, un escritor con una producción literaria cercana a las cincuenta obras publicadas en diversos idiomas. Aunque ha realizado incursiones en géneros como el fantástico, el histórico o el erótico es un maestro indiscutible del género negro que cuenta con una veintena de premios literarios entre los que remarcamos el Premio Azorín (1985), el Premio Café Gijón (2001), el Premio Camilo José Cela (2007) o el Premio Ignacio Aldecoa (2013). Entre sus obras destacan “Tu corazón, Idoia” (finalista del premio de novela Fernando Lara), “Marea de sangre”, “Cazadores en la nieve”, “La manzana helada” o “Los perros”, entre otras muchas. Pero hoy en concreto queremos hablar con él sobre uno de sus últimos libros, “El rastro del lobo”.

José Luis Muñoz

En tu novela El rastro del lobo nos narras la búsqueda que realiza un inspector de policía para atrapar a un médico que realizaba sus experimentos en los campos de concentración nazis. ¿Por qué te decidiste a escribir esta historia?

La génesis de cada novela, por lo menos en mi caso, tiene un recorrido muy diverso. Hace unos años, bastantes, cuando compraba El País, cayó en mis manos un reportaje sobre personajes siniestros de la historia de la humanidad que publicaba su revista semanal, y ahí estaba Heim, un desconocido para mí que había oído hablar del Dr. Mengele pero no del Doctor Muerte. Cuando empecé a leer por encima las hazañas de ese personaje siniestro y sanguinario, y además relacionadas con ciudadanos españoles (los presos republicanos que sufrieron su vesania en Mathausen) y, sobre todo, su periplo vital, esos cuarenta años de fuga ininterrumpida por medio mundo utilizando dobles, alguno de los cuales pagaron con la vida su servicio, e identidades falsas, me dije que ése era un personaje de novela y que iba a escribir sobre las andanzas de uno de los criminales de guerra nazis más escurridizos. Además, por cuestiones éticas, estoy muy sensibilizado por todo lo que atañe al nazismo y precisamente hace unos años publiqué la novela “El mal absoluto” centrada en el Holocausto. Y la concebí como un thriller de John Le Carré, un puzle que debe ordenar el lector, con saltos continuos temporales y geográficos que hicieron que su escritura fuera muy dinámica y gratificante, y por ende su lectura.

Los dos protagonistas fueron personajes reales, lo que le imprime una gran fuerza a la historia, pero a la vez exige una investigación muy rigurosa sobre los mismos. ¿Cómo fue este proceso?

Con Heim la documentación que he manejado ha sido exhaustiva y puedo decir que salvo alguna licencia literaria, que me he tomado en el desenlace de la novela y en su etapa en Egipto, el noventa por ciento de lo que se cuenta en El rastro del lobo es verídico. Manejé un sinfín de documentos gráficos y artículos periodísticos, incluso artículos suyos que el prófugo mandaba a la prensa y estuve además en El Cairo, cerca de su guarida, una pensión infecta, cuando empecé a redactar la novela. Con Joachim Schock, el policía que dedica toda su vida a perseguirlo, no ha sido así, y con él, al ser un personaje menos público, lo he ficcionado inventando su pasado e insinuando una cierta relación, puramente literaria, con el monstruo al que persigue durante décadas. La novela no es un ensayo, tampoco es un libro de historia, aunque hay datos históricos y reflexiones sobre oscuros periodos de la humanidad que no solo atañen a la Segunda Guerra Mundial sino a las sangrientas dictaduras latinoamericanas con las que Heim, como muchos otros nazis, colaboraron activamente, porque el nazi, al contrario de otro delincuente, jamás muestra arrepentimiento por todas las atrocidades cometidas sino que se reafirma en lo que hizo y lo sigue haciendo si una dictadura le brinda la oportunidad de desarrollar sus “habilidades”, y la habilidad de Heim eran los límites del dolor y la práctica de la tortura sobre sus víctimas, aunque siempre digo que muchas veces es desde a ficción que uno se aproxima más a la realidad. Se da la circunstancia, y eso lo constato en “El rastro del lobo”, que Heim era un personaje físicamente muy atractivo, al contrario que Mengele, podía ser muy bien un astro de la pantalla, y como contraposición Joachim Schock, el policía honesto y concienzudo, es un tipo muy normal pero con principios y una gran profesionalidad.

Portada de El rastro del lobo

Hace un tiempo salieron a la luz unas fotografías en las que aparecían retratados algunos oficiales del campo de concentración de Auschwitz celebrando la navidad con total normalidad, mientras a escasos centenares de metros se enviaban a seres humanos a las cámaras de gas. ¿A que atribuyes esta banalización del mal? ¿Cuál es el oscuro mecanismo que llevó a estos hombres a actuar como actuaron’

Es precisamente uno de los temas centrales tanto de “El mal absoluto” como de “El rastro del lobo”. Yo el nazismo lo considero como una especie de psicopatía colectiva que afectó a millones de alemanes que colaboraron en sus crímenes o miraron hacia otro lado. Qué duda cabe que la eficacia de la Gestapo en la caza de judíos se debió a que una ciudadanía, que había votado a Adolf Hitler y creía en la grandeza de ese pueblo alemán que se tomaba la revancha de la humillación de la Primera Guerra Mundial, colaboró activamente en denunciar a  su vecino porque como recompensa recibía, entre otras cosas, quedarse con su vivienda. El proceso de toda psicopatía pasa por considerar al diferente, sea judío, eslavo, gitano, homosexual o disidente político, como un no-ciudadano, excluirlo de los tuyos, con lo que el psicópata se desentiende de su suerte. A partir de ahí la degradación de los prisioneros de los campos de exterminio y de concentración era rápida. La alimentación deliberadamente precaria y un trabajo sobrehumano los convertían a los pocos meses en una especie de despojos. La imagen del psicópata que tú describes es la típica: tipos, los de las SS que vivían con sus familias e hijos en los campos de concentración y exterminio, que eran hasta buenos padres de familia y cariñosos con sus mascotas, algunos con elevada cultura y gustos musicales exquisitos, que cuando traspasaban las puertas de su vivienda e iban a “trabajar” ejercían de monstruos despiadados con los que no consideraban de su especie. Lo espantoso de ese proceso es que ejercían su oficio con una frialdad absoluta, no asesinaban en un ataque de rabia, y convencidos de que actuaban con rectitud y eran buenos patriotas. Heim, por ser cirujano, era extraordinariamente sanguinario, operaba sin anestesia, decapitaba a sus víctimas si le gustaba su cráneo, no las miraba como seres humanos sino como cobayas y tenía el poder absoluto de hacer con ellas lo que le viniera en gana. Y en la novela trato también de un síndrome de Estocolmo que se establecía entre reclusas que eran salvadas de la muerte por sus verdugos a cambio de ser convertidas en sus esclavas sexuales. Cualquier cosa era buena para salir del infierno absoluto que eran esos mataderos de seres humanos.

Heim pudo huir al acabar la guerra y al igual que Josef Mengele, el médico más famoso de Auschwitz, ambos recibieron el apoyo de gobiernos y organizaciones sin las que no hubieran podido lograrlo. ¿Cómo fue esa connivencia con los gobiernos de la época y de qué manera se beneficiaron estos últimos?

El caso de Heim queda explicado en la novela. Burló los interrogatorios a los que lo sometieron los militares norteamericanos, haciéndose pasar por otro, lo que era relativamente fácil porque todos los archivos habían sido destruidos en los bombardeos aliados. Pasó unos pocos meses encerrado y luego tuvo la osadía, como otros muchos criminales de guerra, de ejercer tranquilamente su profesión. Contaba, y eso es evidente, con cómplices en la policía, y en su fuga con la ayuda de la poderosa organización Odessa que le facilitó la huida de Alemania cuando fue reconocido en su consulta por una de sus víctimas. Odessa, además de ingentes cantidades de dinero y ser una buena y disciplinada organización, contaba con la complicidad de muchos gobiernos, entre otros el de la España franquista. Heim, y de eso hay constancia periodística, fue visto paseando tranquilamente por la Costa Brava, episodio que recojo en El rastro del lobo. Odessa, además, les facilitaba buenos empleos en los países de acogida, como altos ejecutivos en empresas alemanas en el extranjero, y eso suponía que había una red de complicidades que los nazis, pese a la derrota, mantenían intacta.

Este año pudimos seguir de muy cerca el festival de novela negra Black Mountain Bossòst, un festival del cual eres su comisario y que se está abriendo paso como una cita obligada para todo amante del género de novela negra. Háblanos un poco sobre el mismo.

En esta segunda edición el balance ha sido muy positivo, mejor del que me esperaba, quizá porque tratábamos, entre otros, temas que estaban vinculados con el Valle de Arán como fue el paso de judíos y refugiados por los Pirineos huyendo de la Francia ocupada por los nazis o el de los maquis, rememorando la invasión fallida de unidades de la UME adiestradas por el PCE que intentó la Operación Reconquista tomando el Valle de Arán. Fue muy gratificante ver a gente del Valle de Arán participando en debates muy encendidos y apasionados sobre esos temas tan próximos a ellos. El festival se abrió, además, a autores no necesariamente vinculados con el género negro, que yo considero que es muy amplio y pueden tener cabida un gran número de novelas, como el valenciano Alfons Cervera que es un polemista apasionado además de un gran amigo.

Mesa en Black Mountain Bossòst

Disfrutamos de la sabiduría de un gran escritor de género negro como es Julián Ibáñez, estuvieron con nosotros autores de todas las generaciones, desde veteranos como José Luis Caballero, Fernando Martínez Laínez, Mariano Sánchez Soler y José Vaccaro Ruíz, a autores de generaciones jóvenes que pisan fuerte dentro del género como Carlos Augusto Casas, Rafa Melero, José Ramón Gómez Cabezas, Paco Gómez Escribano, Manuel Sánchez García, flamante ganador del Premio José María de Pereda que venía con su novela “A plomo” bajo el brazo,  y Angelique Pfitzner, hasta llegar casi a la treintena; hubo un ciclo de cine muy interesante dedicado a Jean Pierre Melville comentado por Manuel Quinto y Joan Salvany, dos críticos cinematográficos que se desplazaron al Valle para hablar de ese gran cineasta; abrimos el festival a un autor francés, Pascal Dessaint, que acaba de publicar su primera novela en España; no faltó la música, el jazz, la banda sonora del género, a cargo del grupo Heartbreak Hotel Trío; ni la gastronomía del exquisito restaurante Zurbarán de Martín Inurritegui y Silvia Puértolas; ni el senderismo con nuestra guía profesional de montaña Sara Díaz; nos acompañaron periodistas culturales como Xavier Borrell, Marc Muñoz o el director de la revista Calibre 38 Ricardo Bosque, que moderaron mesas de debate; dictaron conferencias magistrales Vicenç Villatoro sobre “La frontera” y sobre el Valle de Arán y su historia el alcalde de Bossòst, Amador Marqués, cuyo ayuntamiento ha apostado por el festival y lo hace posible; e incorporamos la poesía con Carlos Salem, Rafael Fuentes y Albada Albaiges. En el terreno de premios se presentó la novela ganadora del año pasado con el premio La Orilla Negra, “Ningún lugar” del madrileño Rafael Fuentes, y se desvelaron las ganadoras del presente año: “Tráfico” de José María García Sánchez y “Ojos que no ven” de José Ramón Gómez Cabezas además de premiar la novela “La mala hierba” de Agustín Martínez como la mejor de las publicadas durante el 2017. El festival, además, ha consolidado una colaboración muy importante con el Instituto Cervantes de Touloise, en donde cuatro autores dieron una charla sobre género negro, el Parador Nacional de Vielha, en donde tuvo lugar el acto de clausura del festival y entrega de galardones, y con el Ayuntamiento de Vielha que nos cedió su cine, y agradecer especialmente como sponsor a Rehabilitaciones Roger Decoración. Quizá el momento más emotivo, especialmente para mí, porque me une larga amistad de más de treinta años, fue el premio especial que entregamos a Juan Madrid, uno de los puntales del género negro en España, por toda una trayectoria literaria que también es ética. Es un autor al que, además de admirar, quiero mucho como persona; es un ser entrañable y desde aquí le mando un nuevo abrazo.

¿Puedes desvelarnos algo sobre el o los proyectos en los que estás trabajando actualmente?

Estoy en tres cosas al mismo tiempo. Quiero publicar una novela negrísima, e histórica, claro, sobre la conquista de México por Hernán Cortés, una narración épica y extraordinariamente documentada en la que he invertido unos diez años y que tiene la particularidad de estar contada desde las dos partes, desde los españoles y los aztecas; y una road movie, también negra, ambientada en Alaska, que gira en torno a dos hermanos enfrentados, Caín y Abel, como en la Biblia, lo que me sirve de excusa para analizar, una vez más, la compleja sociedad norteamericana y esa violencia larvada en su seno. Y le estoy dando vueltas a una novela que gira, y será la cuarta, sobre el terrorismo de ETA. Y ya empiezo, aunque falte un año, a perfilar el Black Mountain Bossòst 2019 que tiene que superar, aunque será difícil, es todo un reto, al del 2018.

Para acabar, queremos agradecerte el querer charlar un rato con nosotros sobre tu obra y cedernos un ejemplar firmado para sortear entre nuestros lectores. Te deseamos todo clase de éxitos en tus proyectos y esperamos tener la ocasión de contar con tu presencia para poder entrevistarte de nuevo.

Ha sido un placer compartir todo esto con vosotros. Gracias.

Os podemos asegurar que El rastro del lobo os va a tener pendientes de su lecura desde la primera página. Queremos agradecer a José Luis cedernos un ejemplar para realizar un sorteo entre nuestros lectores. ¿Cómo conseguirlo? Muy fácil, lo único que te pedimos es que seas seguidor de cualquiera de nuestras redes sociales y que envíes un correo a la dirección sorteelrastro@gmail.com con el asunto “sorteo Eso no estaba”. Tenéis de tiempo hasta el próximo 15 de junio, día en que celebraremos el sorteo y publicaremos el nombre del ganador en nuestra página de facebook y en nuestra cuenta de Twitter. ¡Suerte a todos!

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Un comentario sobre “Hoy entrevistamos a José Luis Muñoz

  • el junio 11, 2018 a las 6:50 pm
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    Qué interesante entrevista. Realmente parece que el autor se ha documentado a conciencia para escribir esta novela que, desde luego, promete.
    Bien por ello.

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