Tragedia en el Empire State Building

El sábado 28 de julio de 1945 se produjo un accidente sobre el edificio más emblemático de la ciudad de Nueva York: El Empire State Building. Aquel día, un bombardero B25 Mitchell pilotado por el Teniente Coronel William Smith había partido desde Bedford (Massachussts) para volar hasta Newark (Nueva Jersey). La tripulación estaba compuesta por tres hombres: Smith, un sargento y un mecánico de 19 años que aprovechaba el vuelo para reunirse con sus padres. Su hermano había fallecido víctima de un ataque suicida kamikaze en el destructor en el que estaba sirviendo y se dirigía al funeral.

Fuego declarado en el Empire State Building tras el impacto

Fuente de la fotografía: realclear.com

Todo iba desarrollándose correctamente hasta llegar a Nueva York, en donde las condiciones meteorológicas eran adversas. Smith pidió permiso a la torre de control para proseguir vuelo pero le dijeron que había niebla densa con visibilidad casi nula y le aconsejaron aterrizar en este aeropuerto hasta que las condiciones mejorasen. Fue el último contacto que se tuvo con el aparato. Se cree que cuando Smith se acercaba a Manhattan se pudo desorientar tomando como referencia algún edificio pero lo cierto es que desplegó el tren de aterrizaje como si quisiera hacer aproximación final hacia la pista. La gente que estaba transitando por la calle vio como el bombardero volaba a tan solo 150 metros de altura por calles como la Quinta Avenida o la Calle 42. Cuando Smith se dio cuenta ya era demasiado tarde: Quiso elevar el B-25 pero se estrelló entre los pisos 78 y 79 del Empire State Building. El impacto fue tan fuerte que se produjo un agujero de 5.5 metros de alto por 6 metros de ancho. Uno de los motores cayó por el hueco de un ascensor incendiando todo lo que encontraba a su paso, y el otro motor y una parte del tren de aterrizaje atravesaron el edificio cayendo sobre el estudio de un escultor llamado Henri Hering, destrozándolo por completo, aunque sin provocar víctimas mortales.

Rueda del tren de aterrizaje en el hueco del ascensor

Fuente de la fotografía: huffingtonpost.co.uk

Uno de los datos más curiosos del accidente lo protagonizó Betty Lou Oliver, una ascensorista de 20 años. Aquel día era su último día de trabajo en el edificio ya que se iba a reunir con su marido, un veterano de guerra. El impacto del avión la sorprendió justo cuando llegaba a la planta 80, saliendo despedida del ascensor en el que se encontraba hacia el pasillo del edificio por culpa de la onda expansiva. Los equipos de rescate la auxiliaron y decidieron evacuarla en otro de los ascensores para que pudiera llegar a la planta baja. Nada más cerrarse las puertas de este segundo ascensor, los cables de sujeción del mismo no aguantaron y éste se desplomó cayendo desde una altura de 300m. Por increíble que parezca Betty sobrevivió al impacto, ostentando el record Guiness a la persona que ha sobrevivido a la caída más alta sufrida dentro de un ascensor, aunque eso sí, las lesiones que tuvo en las piernas y su espalda la hicieron estar postrada durante varios meses.

Betty Lou iniciando su recuperación

Fuente de la fotografía: nydailynews.com

El balance final fue de 14 muertos (entre ellos los tres miembros de la tripulación). Si tenemos en cuenta que en aquel momento se encontraban en el edificio unas 1.500 personas, los daños personales podían haber sido mucho más elevados. Económicamente hablando, las pérdidas ascendieron a 1 millón de dólares de la época, pero el edificio abrió parcialmente sus puertas el lunes siguiente y los obreros arreglaron todos los desperfectos en un tiempo récord de tres meses.

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