Infeliz con el Messerschmitt

El empleo de mano de obra forzosa por parte de los alemanes queda patente en la revisión que se realizó en 1976 en un Me 163 tras iniciar su restauración

El Ejército alemán utilizaba mano de obra de los países ocupados y prisioneros de guerra para trabajar en fábricas de armamento y en cadenas de montaje de vehículos militares, lo cual ofrecía muchas oportunidades de poder realizar sabotajes. Uno de esos sabotajes se produjo en un avión Messerschmitt Me 163 que en la actualidad se encuentra en el Canada Aviation and Space Museum. En el año 1976, se iniciaron los trabajos de restauración de este modelo.

Factoría de Messerschmitt

Fuente de la fotografía: rcgroups.com

En una primera inspección de su interior se encontró un dibujo presuntamente realizado por un trabajado forzoso en el que había escrito un par de frases  «Planta cerrada» y «Mi corazón no está en él», en clara referencia al cierre de la fábrica y a que no estaba satisfecho al tener que realizar su trabajo. Otro de los sabotajes que fueron descubiertos era la mezcla de pegamento con jabón que se había utilizado para unir las alas del aparato. El propósito de la misma era provocar un fallo estrucural en pleno vuelo, y por último se halló también una piedra colocada junto al depósito de combustible. El Messerschmitt Me 163 utilizaba una mezcla muy corrosiva de dos elementos (Z-Stoff y S-Toff) y su fuga del interior de este depósito habría provocado un desastre como el que le sucedió al piloto Jocshi Pöhs

Texto «Mi corazón no está en él» grabado en el interior del Me-163

Fuente de la fotografía: casmuseum.techno-science

Fuentes del texto: casmuseum.techno-science

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