El hombre de cobre de General Electrics

La compañía americana General Electrics diseñó un traje para proteger a los pilotos de las bajas temperaturas a las que se sometían durante sus vuelos

Las cabinas de los aviones utilizados durante la Segunda Guerra Mundial no estaban presurizadas. Los hombres que pilotaban los B-17 Flying Fortress y los Consolidated B-24 Liberator debían llevar mascarillas que les suministraran oxígeno y ropa que los protegieran de las bajas temperaturas que se encontraban durante sus vuelos. La solución al problema térmico llegó de la mano de la compañía General Electric, que diseñó un traje que les ayudaba a mantener la temperatura corporal. Este traje estaba compuesto de varias capas de lana entre las que se habían colocado cables de cobre y una capa interior de algodón. La idea era que estos cables de cobre pudieran calentar la tela, proporcionando así un sistema de calefacción con la que mantener confortablemente a los pilotos. La elección de las telas no fue nada sencilla y se inspeccionaron materiales aportados por 50 proveedores.

Hombre de cobre diseñado para las pruebas

El traje se componía de cuatro circuitos: dos para la prenda, uno para las botas y otro para los guantes (diseñados como guantes de mujer para permitir más libertad de movimiento y un tacto más ajustado, imprescindible para poder manejar los paneles de instrumentación). El piloto accionaba un pequeño dispositivo que estaba atado a su cintura y que le permitía seleccionar los circuitos que quería conectar. Esta pequeña caja estaba conectada a su vez a un dispositivo de control que se alimentaba con las baterías del avión. Este traje se probó con éxito en una cámara frigorífica localizada en Fort Monmouth, Nueva Jersey, donde los voluntarios soportaron con éxito temperaturas superiores a los -50ºC. Pero estos hombres no estaban solos, porque General Electric desarrolló el llamado Hombre de Cobre, un maniquí de 1’79m  de altura que también fue utilizado durante las pruebas. Gracias a su éxito, el traje se empezó a utilizar en 1942, cayendo en desuso con la llegada de los bombarderos B-29. En aquel momento, el fabricante vio la oportunidad de reciclar todos aquellos trajes como mantas térmicas para los hogares, teniendo un gran éxito con su venta.

Artículo en revista Flight 8 enero de 1942

Fuentes de la fotografía: ge.com

Fuentes del texto: flightglobalge.com

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