El Dr. Harold Ridley y los Spitfire

Muchos de los pilotos británicos sufrían graves lesiones en los ojos debido al material con el que estaban fabricadas las carlingas de los Spitfire y Hurricane que pilotaban. El plexiglás del que estaban hechas se partía en mil pedazos cuando era alcanzado por el fuego enemigo, y muchas de esas astillas iban a parar a sus ojos. El Dr. Harold Ridley era un cirujano oftalmológico que se había presentado como voluntario en el Servicio Médico de Emergencias y trataba estas lesiones. Como parte de su trabajo, conoció el caso del Teniente Gordon ‘Mouse’ Cleaver . El día 14 de agosto de 1940, Cleaver regresaba a su base cuando una bala atravesó la carlinga y reventó el panel lateral de plexiglás. Las astillas salieron disparadas y le lesionaron de gravedad puesto que no llevaba las gafas de seguridad (al parecer se las olvidó antes de subir al aparato). Totalmente ciego, pudo dar la vuelta al avión y se lanzó en paracaídas, cayendo en Lower Upham, cerca de Southampton.

Teniente Gordon ‘Mouse’ Cleaver

Cleaver fue tratado por el Dr. Ridley, quien tras operarle en 18 ocasiones, consiguió que su paciente recuperase parte de la visión del ojo derecho, siendo imposible hacer lo mismo con el ojo izquierdo. Gran parte de esas operaciones consistieron en la retirada de las esquirlas que habían quedado incrustadas en ellos, por lo que Cleaver pudo tener una relativa calidad de vida una vez finalizada la contienda.Varios años más tarde, un joven estudiante de medicina llamado Stephen Perry le preguntó al Dr. Harold Ridley si sería posible reemplazar el cristalino de un paciente operado de cataratas, lo que hizo que Ridley recordara que los trozos de plexiglás que había llevado el Teniente Cleaver incrustados en el interior de sus ojos no habían producido rechazo, por lo que empezó a investigar con la posibilidad de fabricar cristalinos artificiales con ese material, y finalmente, el día 29 de noviembre de 1949, el Dr. Harold Ridley y su equipo operaron a Elisabeth Atwood, una enfermera del Hospital St Thomas que se había ofrecido voluntaria ya que padecía cataratas. La operación fue bien y no se presentaron complicaciones, marcando el inicio de lo que sería una nueva técnica quirúrgica que ha ayudado a miles de personas a recuperar su visión.

Dr. Harold Ridley

Fuente de las fotografías: royalsocietypublishing.org

El 04 de abril 2016 narramos un resumen de esta anécdota en el programa Tarda de Radio, en el que colaboramos asiduamente. Podéis escucharla accediendo a este enlace.

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