La victoire Livre de la campagne

La campaña Victory Book Campaign fue una de las muchas medidas adoptadas en Estados Unidos para tratar de mantener alta la moral de las tropas que luchaban lejos de casa.

En noviembre de 1941, la American Library Association, la American Red Cross y la United Service Organizations, unieron sus esfuerzos para crear la Victoire Livre de la campagne, una campaña de recogida de libros para complementar, o más bien aumentar, los fondos disponibles en las bibliotecas del Ejército y la Armada. La idea consistía en pedir la donación de libros para hacerlos llegar, de forma gratuita, a los soldados y marineros que servían en las fuerzas armadas. Esta iniciativa no era novedosa, puesto que ya había funcionado durante la Primera Guerra Mundial. Por aquel entonces, un ilustrador llamado Charles Buckles Falls, dibujó un cartel para la American Library Association. En el mismo, podía verse a un soldado sosteniendo una pila de libros. Este diseño se convirtió en un gran éxito y, años más tarde, esta misma asociación volvió a contactar con CB Falls para realizarle un nuevo encargo. La sede oficial de la campaña se situó en el Empire State Building, mientras que su lanzamiento se realizó el 12 janvier 1942 en los escalones de la Biblioteca Pública de New York.

La actriz Benay Benuta inaugura la campaña en los escalones de la Biblioteca Pública de NewYork

 

Un esfuerzo en el que participa toda la nación

El llamamiento fue un éxito. La gente empezó a llevar sus libros a las bibliotecas locales. Muchas tiendas ayudaron también al solicitar donaciones en sus escaparates. Las empresas instalaron cajas para recoger las donaciones de sus empleados. Organizaciones como la Cruz Roja o los Boy Scouts se encargaban de recoger los ejemplares. Todo el país colaboró con esta iniciativa, dándose alguna tan curiosa como la que protagonizada por el gremio de lecheros. la 18 janvier 1943, el periódico The New York Times publicó lo siguiente:

La Campaña por el Libro de la Victoria de 1943 para la recolección y distribución de libros para hombres en las fuerzas armadas recibirá apoyo práctico de lecheros en esta área en los próximos días. Amas de casa que han tenido la costumbre de escribir notas para los lecheros, diciéndole cuánta leche y crema deben dejar, ahora recibirán notas del lechero, instándoles a envolver y dejar algunos libros junto con sus botellas de leche vacías. Los lecheros tomarán los libros y los llevarán a la distribución de leche, unos centros desde los cuales serán entregados a la biblioteca más cercana para su distribución definitiva a las fuerzas armadas En este plan, compañías lecheras como la de Borden *, Sheffield’s y Dairymen’s League han recibido apoyo del sindicato de conductores de leche.

Boy Scouts recogiendo libros en Detroit. 1943

Clasificación de las donaciones

No todos los ejemplares se enviaban al frente. Entre todos los miles de libros que llegaban, algunos eran muy valiosos, por lo que se decidió venderlos y comprar más libros con el dinero obtenido. Para ello se formó un Comité de libros raros encargado de realizar su tasación. También era necesario clasificar los ejemplares para desechar títulos duplicados, rotos o de mala calidad (Se pedía al público que no donara ejemplares pensando en limpiar sus estanterías). La directora estatal de la campaña en el estado de Oregón, Eleanor Stephens, solicitó a sus vecinos que entregaran al menos un buen libro, pero advirtió al lector que no fueranal ático a por este tipo de libro. Nuestros muchachos no quieren ejemplares desechados. Done los libros que a usted le gustan, que valgan la pena, libros que sean deseables.Con todo, Ruth Stratton, su sucesora en el cargo, se quejó amargamente de haber recibido títulos comoantiguos catálogos universitarios, libros sobre enfermería obstétrica, o muchos títulos en mala condición física.

Clasificación de donaciones para la Victory Book Campaign en Oregon

Para conocer los gustos de los soldados, los encargados de la campaña realizaron encuestas que más tarde difundieron entre el público para encaminar sus donaciones. Libros de aventuras, western, detectives o de misterio destacaban por encima de otros géneros literarios. Los que recogían historias cómicas, anécdotas o dibujos animados se situaban entre los más preferidos. También había una gran demanda de libros técnicos entre los hombres que estudiaban una carrera o que esperaban ascender. En este caso, los libros debían tener una antigüedad menor a 7 años desde la fecha de su publicación. En esta categoría se podían encontrar libros sobre arquitectura, dibujo mecánico, matemáticas, navegación, química…etc

Bibliobus de la division 31 dans la zone de manœuvre au Camp Polk, Louisiane en 1943

Las grandes estrellas prestan su imagen

Estrellas de Hollywood, de la radio, cantantes, actores y actrices, también contribuyeron con su imagen para ayudar a la recaudación de fondos bibliográficos. Katharine Hepburn, Chico Marx, Dick Powell, Merle Oberon, Gypsy Rose Lee, Mady Christians o el líder de la Big Band Benny Goodman no tuvieron reparos en aparecer junto a miembros de la organización, presentar actos o fotografiarse junto a montañas de libros.

Katharine Hepburn y Chico Marx junto a una voluntaria

Un balance final más que positivo

la 31 décembre 1943, finalizó la campaña. Fueron dos años durante los que se recogieron entre 17.000.000 et 18.500.000 unidades (según las diferentes fuentes consultadas). Sin lugar a dudas, todo un éxito, tanto de organización como de resultados. La razón esgrimida por el Presidente de la Junta de Directores de la Campaña, William S. Hepner, para abandonarla fue que tanto el Ejército como la Marina se dispusieron a comprar 35.000.000 de títulos para enviar a todos los frentes. En estas circunstancias, el esfuerzo de la Victory Book Campaign no tenía sentido.

De todos los ejemplares donados, cerca de 10.000.000 fueron consideradosadecuados en contexto y condición para la distribución”. El ejército fue el mayor receptor con un 60% del total de cesiones, la marina obtuvo cerca de un 20%. De los restantes, un 6% se entregó a la marina mercante, mientras que 45.000 libros se reservaron para prisioneros de guerra. La American Red Cross, la United Service Organizations y algunas bibliotecas, se hicieron cargo de los títulos restantes.

Fuentes de las fotografías: digicom.bpl.lib.me.us, eduscapes.com, booksforvictory.com, sos.oregon.gov

sources de texte: digicom.bpl.lib.me.us, eduscapes.com, booksforvictory.com, redcrosschat.org, sos.oregon.gov

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